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sábado, octubre 08, 2005

LA PESADILLA

Esta mañana tenía que hacerles la ruta a un grupito de japos. Esos que en 10 días se ven media España y Portugal, vuelos incluidos, así que imaginaros el tiempo que están en cada una de las ciudades, por poner algún ejemplo que sepáis que en Toledo están 2 horas, en Barcelona una tarde y para Valencia con hora y media van sobraos. La cosa es que normalmente hacen la visita a horas intempestivas (sobre todo para mí) y tenía que recogerlos a las 8'30 en el hotel. Decir también que, si ya es importante ser puntual a la hora de recoger a los grupos, con los japoneses la cosa alcanza niveles de paranoia.

Tengo que decir que, aunque me guste dormir más que a un tonto un lápiz, tengo la asquerosa manía de ponerme el despertador muuuuuuuucho antes de lo que debiera (total, para cuatro días que madrugo :P ) porque necesito mínimo media hora para levantarme, otra media hora para desayunar, otra media hora para la duchita y el adecentamiento y, según dónde los recoga, alrededor de otra media hora para presentarme en el lugar x. Total que anoche, a eso de la una de la mañanita (madrugar es lo que tiene, que no puedes trasnochar mucho, snif) me puse la alarma a las 6, no diréis que no soy previsora. La verdad es que no me costó mucho dormirme, soy una marmota hecha persona y en cero coma estaba roncando como una bendita, peeeeerooooo, a eso de las 4 y no sé a cuento de qué, me desperté y estuve una hora y media más o menos dando todas las vueltas del mundo hasta que volví a caer.
Pues de pronto me veo que viene mi padre a la voz de "despierta que son las 11" y a mí casi se me para el corazón. Todo era despotricar por toda la casa "¡¡¡¡cómo es posible que no haya oído el despertador, Diooooossss los japos y a ver que excusa le pongo yo ahora a la compañera que me ha pasado el grupo que me va a matar!!!!!" Joer, qué media hora más mala he pasado hasta que ha sonado la alarma de verdá y me he dado cuenta de que estaba catatónica, que ni viendo que estaba en casa de los papis y con la gala en la habitación he caído.

Anda que con lo bien que dormía yo antes, ha sido juntarme con el gunilín que no me duerme ná y en vez de pegarle yo mi supersueño, es al revés, cada vez duermo yo peor. ¡Que me devuelvan el dinero!


¡Aquí la Guni, sigan el abanico siiiiin perderse!